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Mostrando las entradas de mayo, 2020

Lo sublime y lo patético

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Brillaba la luna para los antiguos de tal forma que se confundía con el sol. «En igual forma, la musa inspira a los poetas, éstos comunican a otros su entusiasmo, y se forma una cadena de inspirados. No es mediante el arte, sino por el entusiasmo y la inspiración, que los buenos poetas componen sus bellos poemas. Semejantes a los coribantes, que no danzan sino cuando están fuera de sí mismos, los poetas no están con la sangre fría cuando componen sus preciosas odas, sino que desde el momento en que toman el tono de la armonía y el ritmo, entran en furor». Desde una perspectiva clásica, particularmente griega, el hombre tiene la libertad de elegir el rumbo que le quiere dar a su vida. Por un lado, está el mundo de lo material, de lo cotidiano, de lo finito, este tipo de hombres tienen entre otras tantas aspiraciones la riqueza y el poder, son individuos fácilmente corruptibles que se complacen con diversiones vanas, su fundamento son las emociones. Por otro lado, existe un gr

Ante un cadáver

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Máscara azteca elaborada con un cráneo humano y un cuchillo que representa a la lengua. «Pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas regumque turres», esto recitaba, en una de sus odas, Horacio, poeta de la latinidad y habitante del imperio romano durante el siglo anterior al nacimiento de Cristo que a través de una oratoria incuestionable hacía notar la debilidad e igualdad de los hombres ante la fatalidad: “La muerte pálida, azota con su pie igualmente las casas de los pobres que las torres de los reyes”. La época conocida como el romanticismo mexicano, ocurrida en el siglo XIX, fue determinada estéticamente por las tertulias que los intelectuales de la época realizaban. Dichas reuniones contaban con la participación de grupos liberales, algunos pertenecientes a la masonería incipiente, donde se trataban básicamente dos temas: la ciencia y la poesía. Los ponentes, por lo regular, pertenecían sólo a una de estas dos esferas del conocimiento, sin embargo, hubo intelectu

Eros, reptil concupiscente

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«Muerta, yacerás, y de ti ya no habrá nunca más recuerdo ni añoranza en el futuro; no tienes parte ya en las rosas de Pieria; más bien, desconocida en la mansión de Hades revolotearás aquí y allá en medio de cadáveres sombríos.» Se dice, y también se cree popularmente, que los poetas poseen un vínculo con lo sagrado. Es a través del furor, decía Platón, de un estado de trance, como los poetas entran en comunicación con lo ininteligible. 'Un arrebato' lleva el alma de los aedos hasta el último límite del Topus Uranus y desde ahí, en plena apoteosis, son dictados los versos que han de cantar a los mortales a su retorno a esta tierra. Innumerables fueron los cantores griegos que experimentaron este trance divino, pero particularmente interesa para estas líneas un caso en particular, el de Safo de Mitilene, poetisa que además de ser la autora de los versos con los que hemos iniciado, es la única figura femenina que no ha podido ser borrada de la historia de la lírica clási

XP: Lux Mundii

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Lupus est homo homini «Habían abandonado la gruta momentos antes para entregarse a las entrañas del bosque. Uno tras otro iban sobre sus cuatro extremidades y sólo en momentos se detenían para aullar. Los colmillos carecían del filo mortal, pero la furia de los cuerpos compensaba su espíritu depredador. Sangrados y hambrientos los lobos retornaron a su cueva y adoptaron una figura humana con la que inició un banquete en honor al dios Pan, era una fiesta de purificación». Cuarenta días después del solsticio de invierno (que sucedía entre el 20 y 23 de diciembre) los romanos paganos realizaban un ritual de renovación. La fórmula era sencilla, en el mes de febrero se escogían a los hombres más aptos y dignos para representar al nuevo cuerpo sacerdotal. Estos elegidos habían, en su juventud, sido iniciados en los misterios pánicos mediante un ritual en el cual experimentaban su naturaleza animal. Vigorosos, los adolescentes eran exiliados a la gruta lupercal para imitar durante m

Profanar al origen

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«El aposento había sido maculado y la complejidad de la escena hacía imposible no dividir la vista; hacia arriba, pendiendo como un fruto maduro a punto de caer, colgaba el cuerpo de una mujer que apenas rebasaba los cincuenta años, su cuello estaba marcado con el sello de la desesperación y la ropa, desgarrada, exhibía la carne que las uñas propias arrancaron minutos antes; hacia abajo, en otro lado de la habitación, yacía hincado un hombre de gran estatura, joven y con un prisma puntiagudo en cada mano, su rostro lucía diferente, llevaba un abismo por máscara. Se había arrancado los ojos.» Poco o nada han cambiado los crímenes desde hace dos mil quinientos años cuando en Grecia los hombres morían por decisión de un oráculo funesto. Las tragedias, como género dramático, se valían de la unión del horror con la piedad para provocar en el espectador una catarsis –purificación– y alejarlo del sendero del vicio; el derramamiento de sangre en escena era parte del atractivo y el exi

Primero de enero

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«Las puertas del año se abren, como las del lenguaje, hacia lo desconocido. Anoche me dijiste: mañana habrá que trazar unos signos, dibujar un paisaje, tejer una trama sobre la doble página del papel y del día. Mañana habrá que inventar, de nuevo, la realidad de este mundo.» 'Primero de enero', poema de Octavio Paz del que fueron tomados los versos anteriores, fue publicado en 1987 en el libro “Árbol adentro”. Aparentemente comprensible, el texto cifra en sus eslabones —las palabras— el ciclo latino de las repeticiones que todavía hoy imitamos. «Las puertas del año se abren,» el verso inicial del poema nos advierte que un nuevo tiempo está comenzando, sabemos por el título del poema que es primero de enero, el día uno que encabeza a los doce meses que le suceden, pero también este verso invoca a Jano bifronte cuando dice «Las puertas»; porque Jano es el dios romano de los dos rostros, la deidad por cuyas puertas atraviesa el tiempo y los ciclos se renuevan. El mes

Francia, una flor

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Detalle de una fachada en la ciudad de Puebla; el resto de la casa posee un estilo afrancesado. «La necedad, el error, la codicia, el pecado invaden nuestro espíritu y agotan nuestro cuerpo; y alimentamos todos nuestros remordimientos como alimentan los mendigos su miseria». El progreso ha llegado a Francia, a través de la ciencia se funda un nuevo imperio donde no cabe la religiosidad; el vacío que dios ha dejado en el hombre moderno ofrece más espacio para el vicio. «Llega la noche, del criminal amiga; viene de puntillas cual un cómplice; el cielo se cierra lentamente como una gran alcoba y el hombre, ya impaciente, en fiera se transforma». La decadencia de nuestra especie es equiparable al inevitable crepúsculo vespertino; el ser humano ha optado por devorarse mutuamente al tiempo que multiplica su desgracia como aquel "encorvado obrero" que regresa a su insignificancia al término de su jornada, el dinero, gobernante del mundo, es movido por «los mórbidos demoni

El arte del buen vivir

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El refugio del ermita es la casa de la sabiduría, levantada a menudo en la tierra del silencio y la soledad. Quod dolore vacat, non quod suave est, persequitur vir prudens (No el placer, sino la ausencia de dolor es lo que persigue el sabio) « Ή ησυχία φερει ευδαιμονιαν (He hesijía ferei eudaimonían)» es una locución griega que se enseña desde las primeras lecciones de dicha lengua. Se trata de una oración simple: un sujeto (He hesijía), un verbo (ferei) y un predicado (eudaimonían). La traducción literal sería: 'La tranquilidad produce felicidad'. Aristóteles fue un filósofo griego del siglo IV a. C. cuya influencia continúa determinando nuestro pensamiento "moderno" a las formas más arcaicas, pero sofisticadas, de percepción, entendimiento y exteriorización del mundo. "Ética a Nicómaco" es el título de uno de sus tratados, en él se muestran algunos deberes del hombre para llevar a cabo la práctica de la virtud y alcanzar su propia felicidad

Crowley, la Bestia

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La Congregación de la Lámpara de Invisible Luminiscencia, fundada por Crowley en México, aún existe. «La cima del volcán hervía a pesar de los glaciares que la rodeaban. Mientras ambos hombres subían, la cuerda del guía se rompió, dejándolo caer de vuelta al terreno pedregoso. Arriba, el aprendiz de alpinista había quedado sólo y a no más de medio kilómetro de cráter. Con un triangular en la mano izquierda, Aleister siguió subiendo hasta la boca del Popocatépetl, parecía una metáfora de su búsqueda espiritual, y cuando llegó arrojó el talismán dentro del coloso, detonando inmediatamente en una fumarola que lo dejó inconsciente.» Parecería imposible creer que entrado el siglo XX, cuando el pensamiento teórico había destronado al supersticioso, las prácticas de las ciencias ocultas continuaran existiendo. Son diversos los relatos de héroes de la historia mexicana que estuvieron ligados a experiencias paranormales, como el espiritismo de Francisco I. Madero, por ejemplo. Fue

Benavides, el Tapado

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Templo del Espíritu Santo en Puebla (Calle 4 Norte y Juan de Palafox), en cuya fachada estuvo expuesta la cabeza de "El Tapado" «El cadalso estaba recién dispuesto cuando la muchedumbre se arremolinó junto a él. "Parece que ahí viene", "no veo nada", "sí, es él". Voces, murmullos y burlas venían de aquí y de allá. Finalmente apareció vestido de negro y sobre de una mula vieja que había platicado con la muerte más de una vez. El preso fue bajado a empujones y llevado hasta el Santo Oficio que, sin mediar palabra con el acusado, se restringió a dar la bendición. "Exurge Domine et judica causam tuam", dijo cuando el dogal tronó las cervicales y ahí, mientras el cuerpo permanecía suspenso, el sol cayó sobre la tierra.» En mayo de 1683, el puerto de Veracruz vivió una de sus más fieras invasiones de piratas. Aproximadamente ocho mil hombres saquearon la ciudad hasta que fueron muertos por las tropas del virrey en turno. Por ese ent

El Lirio de Puebla

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Iglesia de la Purísima Concepción (Calle 7 Poniente y 16 de Septiembre). «Asesinarla. El comerciante la persiguió desde el altar empuñando una hoja de doble filo. Los criados se apartaban y la casa parecía carcajearse con el rumor de las corretizas, de los golpes en la pared y de los muebles que se revolucionaban hacia abajo. Sebastián de Tomelín quería matar a su hija. La encontró junto a su ropero y la daga voló hacia su frente clavándose en la madera, de la que brotó un corazón sangrante y herido». El virreinato impulsó en México una evangelización híbrida, pues al tiempo que mantenía las supersticiones del Medioevo, se mezclaba con los ídolos mesoamericanos que mutaban de forma, pero mantenían su contenido. Apariciones demoniacas, milagros y estados extáticos obligaron a la iglesia a aumentar el número de conventos para poder cumplir con su misión de "salvación". Innumerables casos de monjas tocadas por dios se dieron en Europa y América, distinguiendo dos cate

El Aleph y el Sueño

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«...vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo».      Jorge Luis Borges publicó en 1945 su cuento "El Aleph", cuya historia se centra en la difícil relación de dos personajes, Carlos Argentino y un tal Borges, y en el secreto que el primero esconde en su casa: un orificio a través del cual es posible mirar el universo entero, en cada uno de sus detalles, al mismo tiempo.      El Aleph, como Carlos Argentino lo llama, no mide más de dos o tres centímetros y se esconde en el peldaño diecinueve de la escalera del sótano. De esplendor tornasol, es una puerta a la omnisapiencia donde

De oráculos y poetisas

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«La raíz de todos los pecados es la codicia desordenada de alcanzar algunos bienes en este mundo, o de librarse de algunos peligros, o males de él... Y viendo que la ayuda no les viene de Dios, buscan socorro y ayuda de los malos ángeles que son los diablos, porque ellos están muy prestos para cumplir los malos deseos de los hombres».      Pedro Ciruelo fue un teólogo español que publicó su "Reprobación de supersticiones y hechicerías" en el año 1538. Su tratado, descrito en su primera página como 'muy útil y necesario a todos los buenos cristianos celosos de su salvación', está dividido en tres partes: 'La primera habla en general de todas las vanas supersticiones y hechicerías'; la segunda 'trata de la nigromancia y de las otras artes adivinatorias'; la última 'habla de las hechicerías que se ordenan para alcanzar algunos bienes, o para librarse de algunos males'.      De la variedad de artes adivinatorias que Ciruelo enuncia, la