Eros, reptil concupiscente
«Muerta, yacerás, y de ti ya no habrá nunca más recuerdo ni añoranza en el futuro; no tienes parte ya en las rosas de Pieria; más bien, desconocida en la mansión de Hades revolotearás aquí y allá en medio de cadáveres sombríos.» Se dice, y también se cree popularmente, que los poetas poseen un vínculo con lo sagrado. Es a través del furor, decía Platón, de un estado de trance, como los poetas entran en comunicación con lo ininteligible. 'Un arrebato' lleva el alma de los aedos hasta el último límite del Topus Uranus y desde ahí, en plena apoteosis, son dictados los versos que han de cantar a los mortales a su retorno a esta tierra. Innumerables fueron los cantores griegos que experimentaron este trance divino, pero particularmente interesa para estas líneas un caso en particular, el de Safo de Mitilene, poetisa que además de ser la autora de los versos con los que hemos iniciado, es la única figura femenina que no ha podido ser borrada de la historia de la lírica clási...